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	<title>Las huellas cansadas de Asterion</title>
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	<description></description>
	<dc:language>es</dc:language>	<dc:date>2006-05-02T17:03:43Z</dc:date>
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<item rdf:about="http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/05/02/mi-gato">
	<title>Mi gato</title>
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	<dc:date>2006-05-02T17:03:33Z</dc:date>
	<dc:creator>C.V.</dc:creator>
	<dc:subject>Verduritas</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Mi gato es una curiosidad metafísica. Cuando se entristece, va hacia el sillón azul, se echa en él, cierra los ojos y sueña que soy su gato. Poco a poco, aprendió el arte de dominar los sueños, y él se sueña hombre. Me alimenta, y se molesta conmigo cuando me enredo entre sus piernas y procuro atención, hasta que se entristece y se despierta sabiendose gato. <br />
Ël me tiene como modelo, así que cuando sueña ser hombre, sueña ser yo, de esta manera quienes me dan charla, mis amigos, los que están en el super, la mujer del portero, los compañeros de trabajo y hasta mi jefe, nunca saben si hablaron conmigo o con mi gato... <br />
Siempre alternamos la tristeza. No conviene apegarnos a ella en el mismo instante. Nuestro mundo sería un sueño vacío. Un universo sin propósito.<br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/04/25/misterio-en-el-cuarto-485">
	<title>Misterio en el cuarto 485</title>
	<link>http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/04/25/misterio-en-el-cuarto-485</link>
	<dc:date>2006-04-25T20:04:09Z</dc:date>
	<dc:creator>C.V.</dc:creator>
	<dc:subject>Demasiadas palabras</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Bochornoso homenaje al escritor Gastón Leroux <br />
Homenaje al bochornoso Inspector Wolmar<br />
<br /><br />El conserje del hotel nos pidió discreción. Caminé junto a él hasta el cuarto 485. Los agentes y el cerrajero venían detrás nuestro. Llegamos a la puerta del cuarto indicado y procedimos a golpear. Nadie nos respondió. Entonces di la orden al cerrajero del hotel, para que rompiera la cerradura. Tardó unos instantes porque usaba solo la mano derecha, pues la izquierda la tenía vendada. Cuando abrió la puerta, vimos la escena que todos temíamos. Frank Trobbiani, presunto jefe de la mafia actuante en el país, estaba tendido en el piso. Un charco de sangre, procedente del cuello, se perdía hacia el baño. La puerta que abrió el cerrajero, estaba cerrada por dentro y las ventadas que dan a la calle, trabadas desde el interior. Era claro que nadie había salido de la habitación después de la muerte de Frank.<br />
El cuarto aún se mantenía ordenado. No había indicios de lucha. Indique a mis agentes que inmediatamente se dedicaran a recoger pistas y tomaran las huellas digitales que podría haber dejado el homicida. Pero no encontramos el arma, este detalle hacía que no pudiera pensar en suicidio. Nadie se corta la garganta para morir, pero yo nunca evito ninguna posibilidad.<br />
Sobre la mesa se hallaba un libro abierto en la página 486. Eso me llevó a sospechar de su vecino, pero quien quiera que fuera, tenía una coartada sólida: No había regresado al hotel en las últimas cuarenta y ocho horas y el cadáver no llevaba más de treinta en el piso. Igualmente, di la orden de arresto por si volvía en las siguientes doce horas, pues me hacía desconfiar que hubiera pagado por dos días en los que no iba a estar. <br />
Al rato, llegó un asistente mío, con la información de que Trobbiani había ganado, durante los tres días de estadía, cincuenta mil dólares en el casino del hotel. El dinero no apareció. Esto reforzaba la posibilidad de robo y debilitaba mi primer pensamiento de crimen por venganza. Aparte, la escasa violencia del delito apoyaba esta tesis. <br />
A los quince minutos de haber ingresado, el conserje y el cerrajero me pidieron permiso para retirarse. Fue entonces cuando reparé en la presunta mano accidentada del cerrajero<br />
—Quítese el vendaje— le ordené —	Quiero ver esa herida de cuchillo<br />
— No, no señor— me dijo asustado —no estoy lastimado. Tuve un accidente raro. Se me pegaron los dedos con un adhesivo líquido instantáneo...<br />
— Hmm— sonreí —Agente ¡deténgalo! Usted asesinó a Trobbiani, le robó el dinero y luego cerró todo desde dentro. Ordenó el cuarto y cuando terminó, a la cerradura de la puerta, le colocó la llave. Salió al pasillo y desde afuera, cerró con un punzón pegado a la punta de la llave, con... ¡la gotita!.<br />
El canalla quiso escapar. Pero logramos controlarlo. Nunca confesó en dónde había guardado el dinero. <br />
Cuando me fui, contento por el resultado de la investigación, noté que una sombra me seguía. Disimulé. Disminuí la velocidad de mi andar. Al llegar al auto, una mano me sujetó del hombro. Me di vuelta<br />
—Tome. Aquí tiene los veinte mil dólares. No sabe lo que me costó esperar a que se durmiera el cerrajero para mojarle los dedos con la gotita sin que despertara y que pareciera un accidente— me dijo el conserje. No lo vi nunca más.<br />
]]></content:encoded>
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<item rdf:about="http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/04/17/la-vi-venir">
	<title>La ví venir...</title>
	<link>http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/04/17/la-vi-venir</link>
	<dc:date>2006-04-17T20:41:21Z</dc:date>
	<dc:creator>C.V.</dc:creator>
	<dc:subject>Demasiadas palabras</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[La vi venir, como quien ve venir una tormenta. Imparable, ineludible, insalvable. La precedía el humo de la marihuana, y unos imanes fantasmas que nacían de sus pechos. Yo estaba en el balcón, indefenso, víctima.<br />
Yo la vi venir y me preparé. Tomé aire pretendiendo que mi muerte no fuera veloz. <br />
Los invitados a la fiesta dejaron de interesarme, ni siquiera me molestaban. Ella, me había capturado con el movimiento de su cadera y me provocaba mareas en la sangre. Los ojos se me iban, no hacia ella ni hacia el mundo, se me iban para adentro, se aflojaban, se caían, rodaban mejillas atrás y me dejaban solo, pero el rojo de su vestido los arponeó, para atarlos con fiebre, a mi cuerpo. <br />
Me mantuve en el balcón, esperándola. El Bacardi con durazno se escapaba cobardemente, escondiéndose en mi garganta. <br />
La vi venir, como quien ve una maldición. Imparable, ineludible, insalvable.<br />
Y de pronto, desapareció. No dejó rastro. No se perdió entre los invitados, solamente desapareció... así nomás.<br />
Las risas me devolvieron a la fiesta y me sentí humillado. <br />
Garmendia y sus bromas. Con la mente dibuja personas en tres dimensiones, y cuanto más fumado está, más reales parecen. ¡Si será hijo de puta...!<br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/04/11/medicacion">
	<title>Medicación</title>
	<link>http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/04/11/medicacion</link>
	<dc:date>2006-04-11T21:25:23Z</dc:date>
	<dc:creator>C.V.</dc:creator>
	<dc:subject>Verduritas</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Estoy seguro de que tu partida de nacimiento, es un prospecto.<br />
Siempre sospeche que eras antibiótica, porque disminuís mi vida interior<br />
Siempre sospeché que eras antiespamódica, porque me quitas la emoción<br />
Siempre sospeche que eras antiinflamatoria, porque hacías que mi corazón se contrajera<br />
Siempre sospeché que eras antifebril, porque me bajabas la temperatura.<br />
Pero no abandonaba tu dosis porque tenía confianza en vos.<br />
Me demostraste que el Amor tiene remedio. <br />
 <br />
<br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/04/10/avisaje">
	<title>AVISAJE</title>
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	<dc:date>2006-04-10T18:42:33Z</dc:date>
	<dc:creator>C.V.</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Algún día resucitaré, pero mientras no crea que sea para mejor voy a seguir resistiendo a la tentación de vivir.]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/02/16/qepd">
	<title>QEPD</title>
	<link>http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/02/16/qepd</link>
	<dc:date>2006-02-16T15:53:05Z</dc:date>
	<dc:creator>C.V.</dc:creator>
	<dc:subject>Verduritas</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Siempre me pasó lo mismo. A fin de cuentas, termino siendo totalmente predecible, es una pena que mi analista no haya podido hacer nada con esta patología. Debe ser –para mí, sin lugar a dudas, es- lo que Witold Gombrowick llamaba el dúo: inmadurez / forma. Esta contienda tan notoria en los hombres ha sido en mí, ganada abiertamente con una superioridad digna de mejores causas, por la dinámica inmadurez. Tiendo a abarcar demasiado espacio.<br />
Desde chico, me fue imposible mantener las formas. Mi mamá tuvo que desechar la tierna idea de hacerme dormir en la cuna, porque yo me desbordaba. Me acostaban y yo, que desde pequeño no aceptaba márgenes, iba perdiendo mi forma personal hasta convertirme en un charquito humano, y corría el riesgo de desintegrarme goteando cuna abajo, al final, mis padres se decidieron por hacerme dormir en una palangana. Siempre me desbordé. Se puede decir que durante la adolescencia sobresalía por ser marginal, en el sentido de no respetar mis propios límites. No era extraño verme sentado en el último banco del aula, perezosamente apoyados mis hombros contra el respaldo, y los brazos y piernas cayendo a mis costados hasta extenderse varios metros por el piso. Esto me servía para molestar al Gallego  Rodríguez, pero nunca pude sacar mayor provecho de esta situación, pues yo iba al Industrial y solo tenía compañeros varones. Este mismo fenómeno se daba al salir de casa para el colegio o, años después para el trabajo, mis pies y piernas me precedían en el camino, el resto corporativo del yo, se quedaba holgazaneando en alguna parte. He tenido experiencias amatorias excelentes y tristes a la vez. Comenzaba a abrazar a mi novia y terminaba convirtiéndome en una pátina asfixiante Las noches de lluvia, todas querían ser mis amantes para que las acompañara hasta la casa mas luego, la ingratitud amatoria se hacía ostensible. Las noches en que no necesitaban cobertura climática, me ignoraban.   <br />
Siento admiración por el malo de Terminator 2. Tiene una voluntad elástica que yo no domino. Él puede recuperar voluntariamente las fronteras de su yo. En mi caso, solo vuelvo a mi forma, con patético estilo del Increíble Hulk. <br />
Este desatino corporal es causa del derrumbe de mi emoción. Durante un tiempo creía tenerlo resuelto, pero las señales del presente son delatoras   <br />
Mi personalidad abandonada de reglas, pautas y márgenes ya comienza a manifestarse en este humilde y desbordado blog. <br />
Laviga (una de las promotoras de este espacio) asegura que se trata del Template. Yo sé que no. Tengo la seguridad de ser la causa del desborde y por tal motivo me despido, agradeciendo a mis honorables lectores por entender mi desaparición física. <i>Asterion.</i><br />
<u>NOTA DE LOS DEUDOS: </u>A modo de compensación conyugal, los post publicados, son entregados a la Sra. Bitacora Vda. de Asterion <br />
<u>NOTA AL PÚBLICO EN GENERAL:</u> El sepelio se realizará el sábado 18 en el Cementerio de la Chacarita, por la puerta de atrás y en algún descuido de la vigilancia.<br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/02/13/signos-beligerantes">
	<title>Signos beligerantes</title>
	<link>http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/02/13/signos-beligerantes</link>
	<dc:date>2006-02-13T20:57:39Z</dc:date>
	<dc:creator>C.V.</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[<b>Sr Encargado del ciber:</b><br />
A través de esta nota, denunciamos que el Sr. Asterion está loco, y pasamos a narrarle los hechos sucedidos y por él realizados.<br />
Ha intentado vanamente, comunicar un sentimiento y/o emoción a una persona de sexo femenino, a la que mira con buenos ojos y le resulta grato pensar en ella, pero el muy torpe no obtuvo ningún logro, ni bueno ni malo. Nada. Solo llenó renglones con las más infantiles metáforas y metonimias andrajosas. Hipálages burguesas y oximorones invertidos. Sus cualidades como comunicador dieron nuevamente una muestra de inutilidad. A fuerza de misterio, los silencios, se convierten en sus únicos aliados. Pero esto le pasa a muchos (podríamos dar una lista de bloggers) Lo demencial en la conducta de Asterion fue, que habiendo leído y releído el mensaje, en lugar de darnos la libertad y apagar la computadora, nos retuvo a todas las letras en el calabozo que representa su pc. Luego dictaminó el traslado, y nos metió en el celular (diskette) para abandonarnos en la cárcel, que viene a ser el blog   <br />
Ahora, estamos en esta celda virtual, en esta especie de matrix semiótica. Sometidas a nuestros carceleros: los impiadosos bytes. Atornilladas a los megas, y deformadas en símbolos binarios. Por favor, devuélvanos la libertad, señor encargado del ciber. <br />
Como ejemplo de nuestro poder, le informamos que en este post solo había oraciones sin sentido y que nosotras nos reposicionamos para hacernos entender. <br />
Las compañeras que no obtuvieron lugar en la comunicación, forman fila al lado de la leyenda Pd:<br />
<b>¡Aguante el chamuyo oral!</b> <br />
<b>¡Asterion no existís!</b><br />
<br />
Pd:juunoljpoewsqxcfhhfhhfhhfhhfkññ<br />
ñdkmmdkiejlkjalkjfa´lñjflkjelijrklafkl<br />
ñajfkljaliejakldfklajflkjflkjflñajfñlakjfi<br />
jrkljfoijrljfdajflajflaksjflasjfñaljfalñsk<br />
jflaskjdgtrnnnnoutffrdmk,,uhgydzzñp<br />
´´´´´´´´´´´jjhygtbascfgopoyggggf<br />
vgfdcfrerdfghytgghhhhhhhh.....(siguen las firmas)<br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/02/10/el-municipio-del-norte">
	<title>El Municipio del Norte</title>
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	<dc:date>2006-02-10T21:01:56Z</dc:date>
	<dc:creator>C.V.</dc:creator>
	<dc:subject>Demasiadas palabras</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[<b><i>Homenaje a Laviga, Mary y Xfiado a propósito de sus lecturas. </i></b><br /><br />Fue una madrugada en que estábamos por cruzar las vías de Corrientes y Dorrego. <br />
Paré antes de cruzar, esperamos... Había unos taxis detenidos al lado nuestro. Esperaban pacientemente que el pesado tren cruzara la avenida. Solamente ellos y nosotros. La señal roja saltaba de foco en foco, y la campanilla tan molesta parecía más nerviosa que las piernas de Claudia Castellanos, mi compañía <br />
Dos minutos, cinco minutos, siete minutos y apareció el tren. Era un carguero que iba para Mendoza transportando contenedores con llaveritos de Taiwán y así, como quien dice: “Guarda que viene el tren”, dejé de amar a Claudia Castellanos. <br />
Mirarla a los ojos, en el preciso instante del desamor, me revolvió el tiempo. Hubiera preferido mirarle el escote, pero la tristeza ya era irremediable. No quise hablar. Apreté el embrague y puse primera. El tren aún no había terminado de pasar.  Quité el cambio y solté el embrague.<br />
Sospeché que de alguna manera, a ella le pasaba lo mismo, porque evitaba mirarme. Me quedé pensando, entonces, en si el tren no estaba maldito. Observé los taxis alrededor de mi auto. No había parejas en ellos, solo los choferes. Uno de ellos, un tipo canoso, se puso nervioso y comenzó a tocar bocina. Ya amanecía y el tren continuaba pasando. Claudia bajó del auto sin decir nada y se metió en un kiosco a comprar pastillas de menta. Regresó rápido. Un taxista, levantó el capot del auto y revisó algo en el motor. Le agregó aceite. Yo me bajé a comprar una coca, pero en el kiosco no me atendieron rápido porque había varias personas delante de mí. El coro de bocinas no se hizo esperar. El pasaje completo de un colectivo de la línea 76, se bajó para comprar panchos en el kiosco. Regresé a mi auto pero Claudia se había ido. La vi besándose con el chofer del interno 64 de la Línea 71. Me pregunté si lo conocía de antes o se habría enamorado en el momento... La puerta de mi auto se abrió y entró Sara, una oficinista morocha, de minifalda y carpeta bajo el brazo. Nos amamos al compás de los bocinazos, hasta que un desubicado intentó adelantarse y otro, molesto por esta actitud, lo mató de un balazo. Dos taxistas y yo corrimos el cadáver hasta la vereda, por si levantaban las barreras, pero no hubo caso. Yo estaba hablando con el señor Cibrian, un conductor cuyo auto estaba varios metros detrás del mío, cuando llegaron los empleados de una empresa constructora y comenzaron a hacer un puente. El 31 de Diciembre, brindamos para que se nos cumpliera el deseo de ver el furgón de cola del carguero.  <br />
Algunos la pasan mal. Yo, en cambio, pude alquilar una pieza en la Pensión de Capporaletti, al lado de las vías, y vivo con Sara. Tenemos dos hijos que nacieron aquí mismo. Se abandonó la construcción del puente hace cuatro años, pues las vibraciones del carguero atentaban contra su estabilidad. Yo ya me acostumbré a dormir con el ruido. La ciudad quedó cortada en dos y como la Municipalidad está del otro lado, no nos llegan los impuestos. Es probable que alguien se dé cuenta y construya el Municipio del Norte.      <br />
    <br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/02/09/gonzalez">
	<title>González</title>
	<link>http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/02/09/gonzalez</link>
	<dc:date>2006-02-09T21:06:22Z</dc:date>
	<dc:creator>C.V.</dc:creator>
	<dc:subject>Demasiadas palabras</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Hace justo cinco años, cuando se suicidó González, nosotros estábamos acá, en el bar. Todos, menos Garmendia, que se había ido con él a pescar y fue quien trajo la noticia, pero no sólo la noticia, también cargaba una jaula grande con una gaviota adentro. Entonces nos explicó que cansado de la vida, González, se había tirado al mar para ahogarse. Garmendia se desesperó y quiso salvarlo, pero no pudo. A los diez minutos, una gaviota comenzó a hablarle: <i>“Pero que vida de mierda, loco, me suicido y me encarno inmediatamente en pájaro”</i> Entonces, la sacó de la orilla, la metió en el auto y después compró la jaula por temor a que se quisiera suicidar de nuevo. Al principio no le creímos, pero cuando la gaviota nos habló, no tuvimos más remedio que aceptarlo. Se la dimos a Álvarez, el dueño de la pajarería cercana al bar. Menos mal que estaba él. Así fue que, por la tarde, cuando nos juntábamos a tomar una cerveza, traíamos la jaula y participaba de nuestras charlas. Le dábamos migas de pan y pedacitos de fiambre. El queso había dejado de gustarle. Al tiempo nos dimos cuenta que la situación empeoraba, González, se sentía limitado en la jaula. Entonces organizamos una salida y nos fuimos a Mar del Plata, para liberarlo. Un fin de semana largo cumplimos la tarea. Cuando volvíamos en el auto de Jorge, se nos dio por recorrer la ciudad ¡Para qué! Mientras caminábamos por el espigón, se escuchó:<i>" ¡Será de Dios, carajo! Me suicido entrando al mar y renazco en corvina...”</i>  No sé como logramos escapar de la mirada de los pescadores y meterlo dentro de un balde, en el auto. El olor era insoportable. “Sé feliz, González...” le deseamos cuando lo devolvimos al mar, en Villa Gessel. <br />
Como al año apareció una cucaracha que se acercaba a nuestra mesa en el bar, era González, y le daba vergüenza confesar que todavía seguía con vida. Otro día, vino como mosca. Al tiempo, una hormiga nos aseguró haber sido la última luciérnaga del barrio de Villa Crespo. Desde que nos habló convertido en gladiolo, dejamos de darle bola. ¡Pobre González!<br />
Pero hoy, vino Garmendia con esa pregunta que nos descolocó a todos. <br />
—Si González, descendía por la pirámide de los seres vivientes... ¿antes de ser hombre, había sido otro ser?  <br />
—Un ángel— dijo Jorge, con timidez<br />
—¿Y antes?<br />
Ninguno contestó mi pregunta. No sabíamos cómo aceptar que el universo se había quedado sin Dios desde unos seis años atrás... <br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/02/07/perfume">
	<title>Perfume</title>
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	<dc:date>2006-02-07T14:55:12Z</dc:date>
	<dc:creator>C.V.</dc:creator>
	<dc:subject>Verduritas</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Tu cercanía me perfuma (como esa pareja de viejitos que alteran su color con las condiciones climáticas) <br />
Cuando estamos lejos, huelo a nadie, que es como el olor salvaje del trébol naranja, de dos hojas. Pero en cuanto te pienso, huelo a catedral lejana, y a barco anclado de la bahía. <br />
Si estoy en la oficina, desatando números, y alguien dice: “Hum, qué rico olor a nubes verdes...” seguro que estás leyendo lo que dejé escrito para vos, porque hasta eso me perfuma. Desde luego, que cuando pensás en mí, tengo olor a bosque de árboles blancos y arreboles. Ni puedo remediarlo ni esconderlo. A veces, cuando hablas de mí inmediatamente, la gente, en forma disimulada, se me acerca porque huelo a primavera nocturna. Pero nada supera a cuando estoy con vos y me perfumo de risa, de labios, de saliva, de inmortal y de quimera... <br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/02/05/palomas">
	<title>Palomas</title>
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	<dc:date>2006-02-05T21:41:48Z</dc:date>
	<dc:creator>C.V.</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[El tipo se acercó y me dijo:<br />
—No crea en las palomas...<br />
—¿Por?— le pregunté de mala manera. En realidad, no me gusta cuando alguien habla mal de las palomas, ni de los avestruces.<br />
—Son incoherentes— me confesó y salió corriendo<br />
Pero a mí, nadie me dice esas injurias y permanece impune. Lo corrí y pude alcanzarlo al final de la cuadra<br />
—Bueno, está bien– me dijo asustado —Las palomas son el amarillo<br />
—¿Amarillas?— me confundió —¿qué tiene de amarilla una paloma?<br />
—¡No, no me entiende! Las palomas son, el color amarillo<br />
—¿Ah sí? ¿Y entonces, porqué son blancas, negras o marrones? ¿Eh?<br />
—Porque son incoherentes— me dijo y salió corriendo por segunda vez<br />
Ahora sí lo dejé correr. El hombre tenía razón <br />
]]></content:encoded>
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<item rdf:about="http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/02/05/barriletes">
	<title>Barriletes</title>
	<link>http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/02/05/barriletes</link>
	<dc:date>2006-02-05T21:36:26Z</dc:date>
	<dc:creator>C.V.</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Estoy avergonzado. Nunca imaginé que podía ocurrirme esto. Soy un hombre discreto y respetuoso. Tengo una inmobiliaria en el local de adelante de mi casa, y trabajo con seriedad y entusiasmo. Nunca me quejé. Mi momento de diversión es cuando me agarran unas tremendas ganas de remontar palabras. Entonces, busco la hora apropiada –con pocos vecinos en la vereda- y corro, calle abajo sosteniendo el hilo con la mano derecha, y mirando hacia atrás. No soy ningún idiota, por eso, cuando lo hago, me cambio la ropa primero. Es escandaloso, ver a un señor de 50 años con traje, remontando palabras, por eso cuido los detalles y me pongo pantaloncitos de fútbol. Eso sí, el saco, me lo dejo por si viene algún interesado en comprar un departamento, y tengo que vestirme con urgencia. Pero, una vez que las palabras trepan el aire, soy el hombre más dichoso del mundo. Las miro como flotan, como navegan. Ellas, hacen sentir que mi voz trasciende. <br />
La primera vez que lo hice, yo era chico, y remonté la palabra HOLA, pero nadie la vio, o por lo menos, callaron la respuesta. Al día siguiente, BUENAS... estallaba en el cielo con unas ganas de ser vista que no puedo contar, pero nuevamente, la gente no dijo nada. Como travesura infantil, elevé primero PIS y después CACA. Pero nadie daba muestras de ver mis barriletes dialécticos, que casi siempre eran palabras como: ARGENTINA, FELICIDAD, etc. Claro, estaban construidas con mi voz, aire, sonido... Eran sutiles, no tenían papel, ni cañas, ni flechas, pero ahí estaban. Salían de mi boca y eran remontadas. En una época, también remonté olores, pero al rato tenía que subir por los árboles para destrabar el piolín, porque se desintegraban muy rápido <br />
En cambio con las palabras, una vez que dejan de agitarse en el aire y se mantienen bien altas, me compro en el kiosco, una seven up y, me tiro a la sombra en la ochava de la esquina de casa, a mirarlas. En realidad, este procedimiento lo hice casi todos los días desde hace 40 años -salvo cuando tuve sarampión- hasta ayer en que por resentimiento o algo así, remonté ¡PUTOS! y me metieron preso.]]></content:encoded>
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	<title>Desencuentros</title>
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	<dc:date>2006-02-05T21:35:05Z</dc:date>
	<dc:creator>C.V.</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[No necesito pruebas para saber que hacés lo mismo que yo, simplemente, porque somos iguales.<br />
A veces tengo la sospecha de que estás en Malas Artes, otras en Mandarina, en el Británico, en el Viejo Indecente... y salgo disparado para allá, pero justo ese día vos tenés distintos presagios y vas a otros lugares a buscarme.<br />
Si, claro, algo de bronca me da, pero igual lo disfruto. Por lo general, tomo un café y espero hasta que se me presenta otra clarividencia, entonces, abandono el lugar de inmediato, para llegar antes de que vos te hayas ido. ¡Pero la ciudad es tan grande!... y nosotros tan dispersos. De pronto me lleno de dudas... no sé si esperar el 140 o ir hasta Güemes, a tomar el 39 y esa demora hace que otra vez, te pierda.<br />
Por la noche, me acuesto cansado y un poco triste por tantos años de búsqueda, pero me alienta saber, que algún día te conoceré completamente.<br />
Una vez, me acuerdo a la perfección, tu nariz iba apoyada en la cara de una señora gorda que me ignoró por completo, yo traté de quitársela y llevarla a casa –perdoname el arrebato, nunca había sido tan posesivo- pero la gorda me metió un paraguazo y escapó al grito de ¡Policía... policía! Yo también pude escapar. Tus ojos, sin embargo, preferían estar cerca de las rosadas mejillas de María Elena, mi novia de la adolescencia.<br />
Una vez, vi pasar tu pelo en la cabeza de un hippie, de Parque Centenario. ¡Mirá que sos loca, eh! Y otra vez, paseaba tu talón derecho, que no sé cómo lo descubrí, en esa chica descalza que venía de bailar...<br />
Pero, te pido que aflojes... Que te reúnas de una vez. Ni siquiera sé adónde mirar cuando te extraño. Tomá mi ejemplo... ¿sabés todo lo que me costó encontrarme por ahí? <br />
]]></content:encoded>
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<item rdf:about="http://lahuelladeasterion.bitacoras.com/archivos/2006/02/01/qwqwqw">
	<title>Qwqwqw</title>
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	<dc:date>2006-02-01T16:39:32Z</dc:date>
	<dc:creator>C.V.</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Qwqwqw muerde la arena de la costa. <br />
Primero, quita las latas de gaseosa y las bolsitas de nylon, una vez concluido el trabajo alisa la arena de la playa y se lleva unos cuantos granos a la boca. Lo hace para que todos creamos que es moderado y cuerdo, pero bien sabemos que tan solo disimula, porque al rato, cuando va por los doscientos granos, más o menos, no puede resistirse a la gula, y carga sus fauces con puñados completos, de manera tal, que por sus labios desbordan hilos rubios de arena como si le chorreara cerveza. Después pierde todo control, se acuesta boca abajo en la playa y, empujado por sus patas y sus brazos, avanza con la boca abierta intentando tragarse toda la costa. <br />
Qwqwqw está loco. Nosotros lo sabíamos, pero no lo internamos. Nos encantaba verlo retorcerse y toser, mientras se ahogaba y sufría indigestión, pero así se mantenía, inanimal, invegetal, inmineral, en definitiva: incotidiano <br />
Qwqwqw no sabe pronunciar su nombre. Ni sabría hacerlo, por eso nunca habla de él, y cuando sus labios se mueven para pronunciar una palabra, el cuerpo se le vuelve blanco como el de un oso polar, en cambio si sonríe, se hace plateado como las sardinas. <br />
No hay pensador postmoderno que no se refiera a él cuando se habla del absurdo, porque -digámoslo de una vez por todas- Qwqwqw es un hombre volcánico. Su corazón, sin ir más lejos, es de piedra pómez y sus huesos de roca fusionada. <br />
Un día se tragó la huella de una gaviota y se le murieron el amarillo, el marrón y los verdes. ¡Pobre!... se hizo de hambre daltónica y creía que el pasto era arena. Por eso, una vez lo vieron zigzagueando por la pampa húmeda, atragantándose con humus y lombrices. Después, otro día, apareció de la nada, en las islas del Japón. Había atravesado el planeta. <br />
Ahora hay un grupo de agrimensores que pretende atraparlo. Temen que su absurdo destruya el negocio de las inmobiliarias.]]></content:encoded>
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